No sé si el poema viene antes o después del viaje. Si el asombro es la forma en que se mira o si la forma en que se mira determina el asombro. Lo que sí sé es que cada viaje me reconstruye, me vuelve a construir desde el otro, desde su mirada, desde su lenguaje. Viajar se vuelve poema.


miércoles, 20 de julio de 2016

Conurbano bonaerense


Acaso lo más surrealista de hoy haya sido la vuelta a casa en colectivo desde San Martín hasta Muñiz, conurbano bonaerense,  un viaje de una hora, leyendo a Olga Orozco, y ver a cuatro mujeres viejas -segundo, cuarto asiento, dos de a pie pero agarradas con sus manos gruesas al pasamanos-, iguales a Olga Orozco, con sus rulos cerrados, las marcas en la cara de haber vivido mucho, las bocas con sus gestos entre generosos y despectivos -todas las mismas bocas, el mismo mundo-, mirándome leer como si no importara.


(septiembre 2015)



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