No sé si el poema viene antes o después del viaje. Si el asombro es la forma en que se mira o si la forma en que se mira determina el asombro. Lo que sí sé es que cada viaje me reconstruye, me vuelve a construir desde el otro, desde su mirada, desde su lenguaje. Viajar se vuelve poema.


miércoles, 20 de julio de 2016

Subiendo la cuesta, en Tafí del Valle,  una nube se nos metió en el auto. Por instinto, cerramos las ventanillas y la nube nos quedó adentro. Viajamos con la nube un rato largo, ciegos, porque no podíamos detenernos.  Tragamos nube. Abrimos las manos y tocamos nube. La vida es un misterio.


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