No sé si el poema viene antes o después del viaje. Si el asombro es la forma en que se mira o si la forma en que se mira determina el asombro. Lo que sí sé es que cada viaje me reconstruye, me vuelve a construir desde el otro, desde su mirada, desde su lenguaje. Viajar se vuelve poema.


jueves, 25 de agosto de 2016

Conurbano bonaerense


Haber tenido la suerte de conocer el olor del mar. Aunque quede lejos y no se pueda volver a tocarlo tantas veces como uno quisiera. Tener, para siempre, el olor del mar en la mano que tocó la ola.

(extraído de una conversación oída ayer en el colectivo)



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